reconoce sus orígenes

Ciberciudadanos, nuevos medios y política

Publicado: 2011-08-06

El papel jugado por la sociedad civil en las elecciones pasadas fue preponderante. Como parte de ello el rol que cumplió La Mula, que acaba de cumplir solo dos añitos, fue decisivo, en medio de un ambiente periodístico claramente parcializado. Le pedimos a su director Rolando Toledo que nos contara como fue esa experiencia.

Más de 4 millones de usuarios peruanos en Facebook. Más de 8 millones de usuarios de Internet. Movimientos y marchas. Convocatorias. Réplicas. No a Keiko. No a Humala. En Twitter, un periodista comenta sus impresiones sobre un determinado candidato. Un congresista le replica. Los seguidores de ambos bandos intervienen. Alguien publica un post al respecto. Otro lo sube a Facebook. La discusión llega a nuestros ojos gracias a la participación de un amigo con quien no conversamos a menudo pero a quien tenemos en nuestra red. Nos enteramos. Reflexionamos. Intervenimos. Otros amigos más se suman a la discusión y más redes ingresan al debate.

No habíamos vivido en el Perú una elección como la que acabamos de tener. Los taxis, los cafés, los bares, las mesas familiares, las listas de correos: día tras día la sociedad se sumergió en unos comicios polarizados, tanto en medios analógicos como digitales, tanto en televisión como en Internet, tanto en programas de señal abierta como en los de cable. Sin duda, un elemento catalizador nuevo en estas elecciones fue la participación de miles de ciudadanos a través de un canal que permite estar allí, oír la discusión y ser escuchado, compartir el artículo que te gustó, la noticia que te pareció relevante: Internet. Fue por allí, por aquellos canales subterráneos, por donde viajaron opiniones y discusiones, se convocaron marchas y contramarchas, se interpeló a congresistas y candidatos y se informó y profundizó sobre denuncias y sobre propuestas.

Varios intelectuales, por ejemplo, utilizaron la red social de Facebook para opinar sobre las consecuencias de elegir a Keiko Fujimori. Artistas, actores, músicos, sociólogos, antropólogos, literatos, guionistas. Aquellos que carecían de un espacio en un periódico, radio o televisión utilizaron sus propias redes para exponer sus puntos de vista. Así ocurrió con el guionista Eduardo Adrianzén, cuyas notas difundidas en Facebook comenzaron a circular entre las redes de sus amigos. Y así como él, otras personalidades, intelectuales y artistas que simplemente necesitaron expresarse y obtuvieron a cambio comentarios y opiniones (no siempre pacíficas) que les hubiera sido complicado recibir de manera inmediata a través de un medio tradicional. Mención especial merece la marcha convocada por diversos colectivos a través de las redes para expresar el rechazo a la candidatura de Keiko. El 26M congregó a miles de manifestantes y marcó así un hito en la campaña presidencial.

El otro hito fue La Mula, cuya presencia tanto en redes como en medios tradicionales fue creciendo con el transcurrir de las semanas. No solo fue uno de los pocos espacios que entrevistó cada semana a los candidatos a la Presidencia —desde los más desconocidos hasta los más populares—, sino que empezó a cobrar notoriedad incluso dentro de los propios partidos cuyos candidatos al Congreso y voceros se animaron a crear sus blogs. Daniel Córdova y Nicolás Lynch son un ejemplo de ello. En vivo, tanto dentro de los búnkers de campaña como en las instalaciones de La Mula, se transmitieron entrevistas con Alejandro Toledo, Pedro Pablo Kuczynski, Ñique de la Puente, Ricardo Noriega, Rafael Belaunde, Juliana Reymer, Humberto Pinazo y Manuel Rodríguez.

Sin duda, un elemento catalizador nuevo en estas elecciones fue la participación de miles de ciudadanos a través de un canal que permite estar allí, oír la discusión y ser escuchado, compartir el artículo que te gustó, la noticia que te pareció relevante: Internet.

Fue también la primera en dar la primicia sobre la adhesión de Mercedes Aráoz a la candidatura de PPK. Tras el reportaje publicado, Aráoz admitió su adhesión en el programa Prensa Libre de Rosa María Palacios. Semanas después el mulero Jorge Bossio publicó la ficha de solicitud de renuncia a la nacionalidad de PPK casi llena: solo le faltaba una firma; en respuesta, Pedro Pablo Kuczynski comparó a La Mula con la Enciclopedia Británica. Pasaron los días y, tras la segunda vuelta, La Mula publicó en primicia la foto del trencito en el que una joven Keiko Fujimori aparecía bailando con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez. La foto no solo tuvo un impacto mediático a nivel nacional sino que también dio la vuelta por las redacciones internacionales.

Lo mismo ocurrió con la adhesión de Mario Vargas Llosa a la candidatura de Humala: La Mula publicó el audio minutos después de ser anunciado en una pequeña reunión de Buenos Aires y obtuvo al instante más de 6 mil “Me gusta” en Facebook y mil retweets en Twitter y primeras planas en los diarios más importantes del mundo. Luego de la segunda vuelta, y tras la victoria de Ollanta Humala, el Premio Nobel de Literatura resaltó el papel de La Mula en las elecciones 2011 en su columna quincenal del diario El País.

La Mula nació hace dos años como una plataforma de periodismo ciudadano. Es un medio de comunicación. Una plataforma de blogs. Una red social. La fuente de la información son los propios ciudadanos: la redacción de La Mula selecciona y clasifica la información y, junto con las notas propias, le otorga un carácter periodístico al flujo de información mulero. Así la opinión y expresión libre se convierten en noticia.

Se postula como un espacio de libertad donde no hay censura y donde los editores hacen una selección de lo que publica la comunidad. De acuerdo con un criterio de contenido y calidad, lo destacan y promueven en las redes. La Mula es un espacio abierto pero no neutral, una trinchera democrática donde la mirada editorial convive con la de los propios muleros, a veces de manera armónica y a veces discrepante.

En esta última campaña electoral La Mula permitió que las voces de diferentes ciudadanos y medios alternativos sean escuchadas. Raúl Mendoza y Dante Bobadilla, por ejemplo, fueron dos muleros —como llamamos a los miembros de nuestra comunidad— que publicaron constantemente y tuvieron una postura electoral clara hacia uno de los dos candidatos. Otros muleros, como Eduardo González y Carlos Olivera, hacia el otro. Lo interesante es que sus opiniones no solo fueron resaltadas y difundidas por La Mula, sino que compartían espacios de interacción con el resto de la comunidad, desde los blogs de los PPkausas, No a Keiko, Alejandro Toledo, muleros a favor de Keiko, periodistas como Rocío Silva Santisteban y Pedro Salinas, quienes junto con Buda de Nieve, Malcolm X, Utero.pe, el IDL, Cepes, El Tiempo, El Morsa y otros 8 mil muleros fueron construyendo un flujo de información diverso y plural en busca no solo de la confrontación de ideas sino también de vías de conocimiento.

En los últimos días antes de las elecciones, además, se lanzó un canal de transmisión en vivo en el que participaron varios muleros como Claudia Cisneros, Juan Infante, Javier Torres, Marco Sifuentes, Jorge Bossio, Marisol Espinoza y Patricia Salinas. De pronto La Mula se convirtió en el único medio que transmitía en vivo el juramento de Ollanta Humala, y conseguía y publicaba en línea los vladivideos que misteriosamente habían desaparecido de la red. Si en el año 2000 el cable se había convertido en una vía alterna para la voz disidente, esta vez Internet fue el canal más importante para contenidos alternos. Así, el objetivo inicial, el de crear una plataforma democrática y plural que condujera al fortalecimiento del ciudadano, se estaba cumpliendo, aunque queda aún mucho por hacer.

Más allá de la oportunidad que las nuevas tecnologías brindan hoy a las personas, está claro que quedan muchos desafíos no resueltos para que la ciudadanía interactúe en espacios de debate y discusión de una manera más efectiva. Lograr que más peruanos tengan acceso a Internet, por ejemplo, será uno de los retos del próximo gobierno. Pero tan importante como el acceso es que éste sea abierto y libre, pues solo de esa forma podemos garantizar que las voces logren ser escuchadas. Internet no es nada sin los usuarios, hombres y mujeres que acceden a información y se expresan libremente; que participan, vigilan, critican y denuncian; que crean, transforman y comparten; que enseñan y aprenden, que viven una experiencia de comunidad que ayudará a fortalecer y transformar el concepto mismo de ciudadanía.


Escrito por

Rolando Toledo

Director de La mula.


Publicado en

Rolando Toledo

Un blog sobre política & cibercultura